Ciencia

España da pasos hacia la vacuna del nuevo coronavirus

Pocos días después del brote del nuevo coronavirus de la ciudad china de Wuhan, varios centros de investigación de todo el mundo identificaron y publicaron su secuencia genética. Esto ha permitido conocer con rapidez información necesaria para poder desarrollar la vacuna y entre los investigadores que han empezado a trabajar en ello hay grupos españoles.

El equipo de coronavirus del Centro de Investigación en Sanidad Animal del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA-CReSA) es uno de esos grupos. Ubicado en Bellaterra (Barcelona) y adscrito al Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, el IRTA-CReSA participa en uno de los primeros estudios moleculares junto al Laboratorio Nacional de Galveston y el Centro Médico de la Universidad de Texas, en Estados Unidos. «Trabajamos con modelos bioinformáticos que son fiables pero todo se tiene después que comprobar. Ahora estamos intentando obtener el virus para para poder pasar a la fase de laboratorio y diseñar la vacuna. Una vez hecha, se debería comprobar en modelos animales», explica a 20minutos Júlia Vergara, veterinaria del instituto.

Para poder continuar con el proyecto, el siguiente objetivo de estos virólogos pasa por obtener financiación. «Con nuestros colegas de Texas y con otros de Países Bajos estamos intentando acceder a líneas tanto europeas como americanas», agrega la científica, quien preguntada por la cantidad que sería necesaria, responde no poder dar una cifra exacta.

«Las pruebas en animales se realizan en condiciones especiales de biocontención y el trabajo en esos laboratorios es mucho más costoso porque lo hacemos con un nivel tres de bioseguridad. El mantenimiento es mucho más caro porque son muchas las medidas de protección que hay que adoptar», aclara. También habrá que determinar qué modelo animal será el mejor porque «no son lo mismo los ratones que los cerdos u otros animales señalados como posible reservorio y que serían las civetas».

Del éxito que tengan las citadas peticiones económicas dependerá que se pueda acortar o no el calendario. «Si el dinero lo conseguimos pronto, en unos meses podríamos tener la vacuna experimental. De ahí a que esté en el mercado hará falta más tiempo porque tiene que pasar unos ensayos clínicos y unas certificaciones de calidad», comenta Vergara.

De al menos medio año habla Adolfo García Sastre, investigador del Hospital Mount Sinai de Nueva York. «Se van a desarrollar varias vacunas en distintos sitios del mundo», auguraba este viernes en unas declaraciones a Efe. El experto auguraba que las experimentales podrían estar listas en mes y medio o dos meses pero admitía que luego se necesitan otros cuatro meses más para saber si funcionan en humanos.

El experto se pronunciaba públicamente después de reunirse con el ministro de Ciencia, Pedro Duque, y el director del laboratorio de coronavirus del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), Luis Enjuanes. El encuentro se celebró para tratar el proyecto en el que van a cooperar el CNB y el hospital neoyorquino y que debería culminar igualmente en la obtención de un antídoto para un virus cuya expansión ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a decretar la emergencia internacional. Duque avanzó que se movilizarán recursos adicionales destinados al CNB para la contratación de personal y para comprar el equipamiento necesario con fondos del Centro Superior de Investigaciones Científicas.

«El laboratorio del Centro Nacional de Biotecnología tiene una experiencia de 35 años con este tipo de virus«, destacó Enjuanes. De hecho fue el primero que en el año 2000 logró hacer un clon efectivo que manejara el virus por ingeniería genética e identificar los genes que contribuyen a su virulencia.

«El grupo de Luis Enjuanes, con el que también colaboramos en uno de los proyectos europeos de coronavirus, tiene aún más años de experiencia que nosotros en esta materia», reconoce Júlia Vergara, quien destaca que el hecho de que el actual 2019-nCoV sea de «la familia» del SARS y el MERS está ayudando a actuar con mayor celeridad. El síndrome respiratorio agudo grave surgió en 2003 y acabó erradicándose y el síndrome respiratorio de Oriente Medio fue identificado por primera vez en 2012 y ha quedado restringido a Arabia Saudí.

«Para ambos ya hay vacunas que son eficaces pero nunca dieron el salto al mercado», manifiesta Vergara. Este es un nuevo coronavirus y hay que ver cómo evoluciona pero la experiencia previa juega a favor de la ciencia.

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