Ciencia

Las prácticas sexuales más perturbadoras de la historia

En las sociedades occidentales en el siglo XXI, tenemos una percepción de las relaciones sexuales muy diferente a las que existían en la antigüedad. El diario ABC recoge algunas de las prácticas sexuales más perturbadoras de la historia.

En Egipto, los faraones consentían el incesto (matrimonio entre hermanos o entre padre e hija) para mantener la pureza del linaje. En cambio, a los violadores se les condenaba a la castración.

Según el historiador Heródoto, se practicaba sexo en grupo y describió una orgía celebrada en nombre de la diosa Sejmet en la ciudad de Bubastis.

En el antiguo Egipto existían unas mujeres conocidas como felatrices, especialistas en sexo oral, que se distinguían por llevar los labios pintados en intenso color rojo.

También existía otro ritual progagonizado por los faraones que, cada año y en honor del dios Atum, se dirigían a la orilla del Nilo y se masturbaban, con cuidado de que el esperma cayera en el agua y no en la orilla. Cuando el faraón acababa, el resto de asistentes hacía lo mismo. El ritual respondía a la creencia de que el dios Atum nació de la nada y posteriormente se masturbó. De su semen nacieron el resto de dioses.

Más inquietante aún es el papiro de Ebers, que revelaba que la necrofilia no estaba censurada y que los embalsamadores solían cometerla. Aunque no era ilegal, estaba mal vista y los familiares de las mujeres fallecidas contrataban guardias para vigilar los cuerpos.

En la antigua Grecia, por su lado, destaca la práctica común de la pederastia, ya que era una forma de introducir a los jóvenes púberes en la sociedad adulta. Un mentor asumía la formación militar, académica y sexual de un joven hasta que alcanzaba la edad adulta.

Si en Atenas la pederastia era una práctica aristocrática, en Esparta formaba parte del adiestramento militar, aunque fue en Tebas donde tuvo lugar uno de los episodios más conocidos en materia homosexual: fue en esta ciudad-estado donde nació el Batallón Sagrado de Tebas, una unidad de élite formada por 150 parejas de amantes masculinos.

Pese a todo ello, la homosexualidad despertaba burlas por parte de las clases bajas y su práctica entre hombres adultos despertaba comportamientos homófobos.

En la antigua Roma, la homosexualidad en cambio estaba mal vista, pese a no ser un crimen. Los romanos creían que la pederastia era una causa de la decadencia griega.

Pero lo importante en Roma era quién era el pasivo y quién el activo en la práctica sexual gay. Por ejemplo, hubo mucha polémica por el rumor de que Julio César mantuvo relaciones homosexuales con Nicomedes IV, rey de Bitinia, pero no por el hecho en sí mismo, sino por haber ejercido el papel pasivo.

En Roma se celebraban los Lupercales, un festival en el que los jóvenes se iniciaban en las relaciones sexuales.

Ya en la Edad Media, y gracias al arte románico, se sabe que había pecados sexuales tales como el infanticidio o el aborto, que se castigaban con la muerte, la excomunión o la penitencia.

La castidad era muy importante y la homosexualidad masculina, pese a castigarse, no estaba tan perseguida como el adulterio, el incesto, el bestialismo, el lesbianismo o la masturbación.

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