Ciencia

Los expertos, sobre la señal del espacio que se repite cada 16 días: «También se pensaba que el púlsar era alienígena»

Una señal de radio proveniente del espacio que se repite cada 16 días ha levantado los comentarios de expertos y aficionados. Incluso se ha llegado a pensar que tenga un origen alienígena. Aunque los expertos apuntan que lo más probable es que tenga causas naturales.

«No hay ninguna razón para pensar que sea artificial», señala a 20minutos Héctor Socas Navarro, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). «Cuando uno piensa en señales de radio, inmediatamente nos viene a la mente la tecnología, pero en el universo hay muchísimos fenómenos que las producen, hay muchas fuentes de radio y por eso existe la radioastronomía».

La señal en cuestión es de tipo FRB (ráfagas rápidas de radio, por sus siglas en inglés) cuyo origen exacto aún es materia de investigación. Socas explica que fueron descubiertas en 2007 de forma un poco casual. «Se empezó a ver que aleatoriamente, desde cualquier parte del cielo, se producía un pulso de radio que dura típicamente milisegundos y que viene de muy lejos, de cientos o miles de millones de años luz de distancia».

El también director del Museo de las Ciencias y el Cosmos de Tenerife señala que hasta ahora se han catalogado 40 o 50 de esas señales, y la investigación sigue avanzando: Hace unos dos años se consiguió localizar el sitio del que provenía una de ellas.

«El problema con estas señales de radio es que no tenemos mucha precisión en cuanto a su procedencia, sabemos más o menos la zona del cielo, pero los radiotelescopios no tienen mucha capacidad para precisar exactamente el sitio del que vienen, entonces con ésta se pudo ver que venía de una galaxia enana a 300 millones de años luz«, explica. «Y el año pasado se logró catalogar una señal que se repetía, aunque de forma aleatoria».

Ahora lo que se ha descubierto es una señal que no solo proviene de un punto concreto, sino que se repite cada 16 días. La teoría de que proviene de una civilización extraterrestre fue alimentada por las declaraciones de Avi Loeb, presidente del departamento de astronomía de la Universidad de Harvard, que indicó que, puesto que aún no se sabe exactamente su origen, no se debe descartar que éste sea artificial.

Sin embargo, para Socas, todo apunta a que proviene de una fuente natural. Una razón es el tipo de espectro, que es continuo, emite en todas las frecuencias, algo que ocurre en los procesos naturales. Nuestras emisiones, al contrario, son en banda estrecha, limitadas a una frecuencia, pues «no tiene sentido» emitir en todas ellas.

«El espectro, las propiedades físicas de la señal, se parece mucho al de fuentes naturales», indica. «Tiene un espectro continuo, emite en todas las frecuencias y de hecho se parece mucho al espectro de los púlsares, estrellas de neutrones que giran muy rápido y que emiten señales de radio que se repiten en milisegundos».

El hecho de que se repita cada 16 días tampoco tiene que apuntar a un origen artificial, puesto que se puede deber a una rotación o un giro. «Pensemos en los púlsares, son estrellas que giran cada milisegundo y al hacerlo nos llega a nosotros la señal», recuerda. «De hecho, cuando se descubrieron los púlsares, se pensó que eran señales extraterrestres porque se repetían de forma muy exacta con un periodo de unos cuantos milisegundos. Luego se descubrió que era simplemente por la rotación de este objeto».

«Una de las hipótesis que se ha barajado es que haya una estrella de neutrones orbitando alrededor de un agujero negro y que haya una zona que al atravesarla, cada vez que pasa por ahí esa estrella, de alguna forma que todavía no sabemos cómo, interaccione con algo que provoca una gran explosión, y que el periodo de órbita sea de 16 días».

Otra posibilidad plausible es que ocurra algo similar a las novas recurrentes. «Son explosiones que tienen lugar en estrellas binarias: una estrella pequeña muy compacta va chupando materia de su estrella compañera, y cuando ha chupado suficiente masa y alcanza un cierto límite, se produce una explosión», explica. «Explota, pero no se destruye, libera toda esa energía y comienza de nuevo a chupar, y cuando llega de nuevo al límite vuelve a explotar».

El investigador del IAC admite que Loeb tiene razón cuando dice que no se puede descartar que esta señal FRB tenga un origen artificial, puesto que no se conoce aún su naturaleza. Pero destaca que todas las evidencias apuntan de momento a una fuente natural. Lo que no resta emoción al reto que tienen ante sí los científicos: determinar exactamente por qué se producen cada 16 días.

«Evidentemente cuando hay algo misterioso y no sabemos lo que es, siempre se puede pensar en tecnología extraterrestre, pero lo cierto es que no hay ninguna razón para pensar que éstas lo sean«, dice el investigador. «Pero es fascinante, es uno de los misterios que ahora mismo tiene la ciencia».

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