Ciencia

No solo los perros devuelven la pelota: un estudio demuestra el juego canino también funciona en lobos

No hace falta explicar en profundidad que a los perros les fascina que les lancen una pelota para poder perseguirla y recuperarla. No obstante, se trata de un hábito que pocas veces nos habremos parado a pensar, pero que resulta tremendamente curioso ver el modo en el que responden con emoción a las acciones humanas. De los lobos, por lo contrario, al ser más salvajes, siempre se ha pensado que poder domesticarlos era una tarea difícil.Este pensamiento se ha visto derribado por unos hechos que han sucedido recientemente en Estocolmo (Suecia). Unos investigadores han observado como una manada de cahorros de lobo se mostraban inesperadamente dispuestos a jugar y a buscar la pelota, incluso recuperándola una vez lanzada y trayéndola de vuelta.

El nuevo estudio que ha surgido a raíz de esas reacciones ha acabado determinando que los cachorros de lobo también tienen la capacidad de aprender y comprender las claves de la comunicación humana. Así, se Hasta entonces, se creía que esa habilidad de poder interpretar el comportamiento socio-comunicativo expresado por los humanos «se originó después de la domesticación, pero algunos cambios son causados por nuevas mutaciones», explica la autora del estudio Christina Hansen en el estudio publicado en ‘iScience‘.Así, los investigadores decidieron observar a los tres cachorros de lobo de 8 semanas que respondieron espontáneamente a las conductas humana, al recuperar la pelota y traerla de vuelta. Estos hechos, según indican, han sido significativos para comprender un poco más «los fundamentos genéticos de la conducta canina». «Cuando vi al primer cachorro de lobo recuperar la bola se me puso literalmente la piel de gallina», declaró Hansen a un medio estadounidense. «Fue muy inesperado e inmediatamente supe que esto significaba que si existía una variación en el comportamiento de juego en los lobos, este comportamiento podría haber sido un objetivo potencial para las primeras presiones selectivas ejercidas durante la domesticación de los perros», hace más de 15.000 años. Christina Hansen, de la Universidad de Estocolmo, decidió empezar a estudiar las diferencias entre los perros y los lobos para poder averiguar cómo, a lo largo de la historia, los lobos fueron domesticados, pasando de ser animales grandes y peligrosos al «mejor amigo del hombre». Para ello, realizaron este estudio criando cachorros de lobo, alimentándolos, pero sin entrenarlos. Cuando los cachorros tuvieron ocho semanas, fueron sometidos a una serie de pruebas que les realizó alguien desconocido por los animales, con el objetivo de evaluarles en situaciones sociales. Así, un criador de perros lanzó una pelota de tenis, que no fue devuelta con las dos primeras pruebas realizadas a dos camadas de cachorros distintos, algo que aseguran que no les sorprendió en absoluto. Asombrosamente, a la tercera fue la vencida, y una camada de cachorros corrió tras la bola, recuperándola incluso hasta tres veces. «No me esperaba eso. No creo que ninguno de nosotros lo hiciera. Fue especialmente sorprendente que los lobos recuperaran la pelota para una persona que no habían conocido antes», dijo Wheat en la entrevista. La investigadora afirma que las semejanzas entre los perros y los lobos explica «la procedencia del comportamiento de nuestros perros»; y ella misma reconoce que, a pesar de la sorpresa que le causó en un primer momento la reacción de estos lobos, «tiene sentido». Ella y su equipo continúan trabajando con los datos obtenidos tras haber criado a lobos y perros bajo condiciones idénticas durante tres años; y, de esta forma, aprender más sobre las diferencias y similitudes de comportamiento entre estos animales.

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