Tecnología

20 años de tecnología: los cambios que vinieron (y vendrán) con lo ‘smart’

Echar la mirada atrás produce vértigo por el veloz paso del tiempo, también en lo referente a los cambios tecnológicos presenciados y asumidos. El acostumbramiento a estos puede hacer pensar que no han sido tan rompedores, si bien hay ficciones que ya no parecen lejanas. Quizá lo que más sorprende es reparar en la profunda interiorización de hábitos que, aunque a su manera se vislumbraban, tampoco nos planteábamos, como el hecho de que nuestra realidad no se concibe sin ‘estar conectado’ de una forma u otra.

En paralelo, mientras surgen dispositivos que a algunos empiezan a resultarles ajenos, emerge la sensación de que, en medio de las tendencias y las continuas innovaciones, todo va muy rápido.

El pasado entraña nostalgia, incluso por la tecnología, en especial si se utilizaba de joven. Ocurre cuando uno se acuerda de sus primeros móviles, de las marcas y modelos que causaban furor, con Nokia y una amplia y exitosa lista de propuestas (el 3310, el 7650…) al frente, y de los que eran verdaderos ‘ladrillos’, con el One Touch Easy de Alcatel (lanzado en 1998 pero con eco a principios de los 2000) siempre en el recuerdo.

La añoranza está emparentada con el uso que se les daba (los SMS enviados en bucle, el desagradable hallazgo posterior en la factura) y su contraste con el actual. Como sabemos, las llamadas no son la prioridad. Hemos pasado de los teléfonos definidos por las teclas y la pantalla pequeña a los de panel táctil infinito con cámaras para fotos y vídeos profesionales, entre ellas la frontal para los selfis. La conectividad constituye la base fundamental. Sin embargo, hubo un periodo en el que lo de poner Internet en los móviles se veía como un añadido innecesario. “Para qué”, se decía.

La aparición del iPhone en enero de 2007, con 2G y que para describirlo se aludía al icónico iPod, comenzó a acercarnos a la era de los smartphones, consolidada unos años después y en la que influyó asimismo el desarrollo del sistema Android, presente por primera vez en un móvil en 2008. El nacimiento, en 2010, de la serie S de Samsung supuso otro momento clave.

En línea con la dinámica surgió la progresiva familiaridad con las tabletas, determinada por el hito que marcó Apple con el iPad (enero de 2010). En sentido contrario, el boom que aconteció acabó por arrinconar a las Blackberry que tanto cautivaron en el ámbito de la empresa.

En los 2000 comprábamos CD y DVD para música, videojuegos y películas y pasábamos infinitas horas en compañía de la PlayStation 2 (2000), la consola más vendida de la historia. Fue uno de los periodos dorados para el coleccionismo, que en el terreno del cine viró poco a poco hacia los Blu-Ray, en el mercado desde 2006. Luego llegó la onda expansiva de la nube y del streaming, la cual alteró por completo el modo de consumir el ocio.

Los reproductores clásicos se han convertido en reliquias y el formato físico parece condenado al ostracismo y a la desaparición para pesadumbre de los románticos y de los que además de las luces perciben las sombras y contrapartidas de la supeditación a los contenidos bajo demanda. Eso sí, en cuanto a los libros, aunque los eBooks y eReaders como el Kindle (2007) ganan cada vez más adeptos, la querencia por el papel resiste.

La digitalización propició la fiebre por los reproductores MP3, herederos espirituales de los viejos walkman, para escuchar música, reinventados en 2001 de la mano del ya mencionado iPod. Por el camino se dijo adiós a los Discman. Aquel producto estrella de Apple, tan bien valorado, perdió relevancia por los propios iPhone y por la cultura smartphone.

En consonancia con esta, la articulación de lo inteligente ha motivado la irrupción de las pulseras de actividad y de los smartwatch (los nuevos relojes), productos con fuerte demanda bajo los que subyace la mayor preocupación por monitorizar la salud. En el marco de los denominados weareables triunfan los auriculares true wireless, es decir, inalámbricos. Aquí figuran los AirPods (los reyes), todo tipo de Buds y prestaciones como la cancelación de ruido ambiental.

Antes en los escritorios había ordenadores con torre y ahora nos decantamos por los portátiles. Además de completos, se buscan compactos, pero lo de los netbook fue algo efímero. Los primeros laptops eran demasiado pesados y, sí, mantenían la disquetera, la cual remite poco menos que a la Edad Media. Desde hace un tiempo ya no contemplan la ranura para CD, e incluso asoma la intuición de que las USB y las memorias externas serán a medio plazo cosas del ayer.

Las duraderas y aparatosas televisiones de tubo fueron sustituidas por los modelos planos con pantallas LCD y LED y, desde 2010, por las Smart TV. Se buscan la máxima calidad de imagen y sonido, la experiencia inmersiva y el gran tamaño. A pesar de que el usuario medio no tiene muy claro lo que significan, no le suenan raros términos como OLED, QLED, HDR10+, FHD, 4K y 8K. El realce alcanzado en el apartado de los televisores se simboliza asimismo en la popularidad de dispositivos como el Chromecast de Google.

En las casas, donde por cierto los teléfonos fijos (que evolucionaron hacia lo móvil y lo inalámbrico) están de adorno o en el armario, las conexiones WiFi son una cuestión básica y se ha extendido la fibra óptica. Y en cada vez más viviendas se recurre a los asistentes de voz (Google Assistant, Alexa, Siri…).

Las posibilidades que llegarán a ofrecer estos, con los que se podrá mantener una charla fluida, reflejan algunos de los avances en el horizonte. La circunstancia enlaza con la percepción de que todo estará aún más conectado, lo que pronto se verá en la automatización del hogar y en el carácter común de los electrodomésticos inteligentes.

Las tendencias apuntan a que, en el mundo smartphone, se perfeccionarán las pantallas plegables, proliferarán los convertibles y se incidirá en el ‘todo bajo el panel’. Respecto a otras vertientes, al pensar en el futuro aparecen los vehículos eléctricos y autónomos, más usos para los drones, el potencial de la realidad aumentada, las expectativas en torno a las impresoras 3D y a la bioimpresión, los implantes tecnológicos…

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