Tecnología

Análisis Realme 7i: un solvente hermano pequeño con el doble reclamo de la batería gigante y del precio bajo

Las marcas de móviles buscan que sus gamas sean lo más completas posible y que sus catálogos se amolden a los intereses de los distintos perfiles de consumidor. Una estrategia que Realme, centrada en el nivel medio y en las prestaciones a buen precio, manifiesta en su serie 7. Esta acaba de sumar un cuarto integrante, el Realme 7i, un hermano pequeño más que solvente que combina el reclamo de su batería gigante, con lo que ello implica para la autonomía, con el énfasis extra en el perfil económico (159 euros).

A simple vista parece un móvil 4G algo pesado y grueso (9,8 mm y el más voluminoso de la familia), sensación minimizada nada más cogerlo. Por la comodidad y la buena experiencia de uso, el matiz relativo a las dimensiones entra en la categoría de anécdota.

Su diseño remite a la gama media de corte más básico y resulta menos depurado que el del Realme 7 Pro, con un acabado en la trasera de los que cautivan, si bien acaba por convencer. Con sus brillos al moverlo, las finas líneas dibujadas y el efecto visual de la ‘V’, el color Azul Victoria tiene su punto.

En esta parte posterior viene el sensor de huella digital (el pequeño círculo). Lo ideal es que se integren en la propia pantalla, aunque funciona de maravilla y con sugerente rapidez. También en cuanto a diseño, y a diferencia de sus hermanos, en los que aparece perforada en el lado superior izquierdo (una plasmación más sutil), el Realme 7i recupera el clásico notch para ubicar la cámara para selfis (de 8 MP). Asimismo, el alargado botón de volumen se encuentra en el lado derecho, encima del de encendido y bloqueo.

El dispositivo luce una pantalla HD+ de 6,5 pulgadas que, sin alardes, depara una inmersión satisfactoria. Al igual que el Realme 7 5G (Dimensity 800U) y el Realme 7 estándar (Helio G95), se rige por un procesador MediaTek, en este caso el Helio G85, un chipset optimizado para el gaming. Cuenta con 4 GB de RAM + 64 GB de almacenamiento interno (ampliable con microSD).

Más allá de las citadas especificaciones, adscritas a lo correcto, la gran baza del Realme 7i reside en su batería. Se trata del factor en el que más inciden los móviles económicos y la compañía china apuesta por 6.000 mAh de capacidad (la de sus hermanos es de 4.500 y 5.000). Como se comprueba, la batería dura y dura y apenas se reduce por muchas horas que pasen. Una base que constituye todo un aliciente cuando se prevé darle un uso intenso.

La carga rápida no va en consonancia con el realce de la batería y la autonomía que favorece, ya que se queda en 18W (USB tipo C), valor discreto si se compara con la carga Dart de 30W del Realme 7 y del 7 5G y la Super Dart de 65W del 7 Pro, que como comentamos vuela.

En cuanto a las cámaras traseras, dentro de un módulo cuadrado figuran una principal de 48 MP, una ultra gran angular de 8 MP y una macro de 2 MP, composición reconocible de la serie 7 y de hecho la misma que la del Realme 7 y de su variante 5G salvo por la ausencia de la lente de retrato en blanco y negro.

Este apartado ofrece buenos resultados para los retratos y las imágenes tomadas de cerca. Sin embargo, al detenerse en los fondos de los paisajes y los entornos urbanos se nota que la calidad flojea, al menos si las fotos se llevan a cabo con las funciones básicas.

Como último apunte, indicar el nivel y el cuidado detrás de Realme UI, personalización de Android 10 a la que uno se adapta rápido, incluso aunque se esté acostumbrado al sistema iOS.

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