Tecnología

Análisis Samsung Galaxy S21 Ultra 5G: cuando el uso se eleva a experiencia

Los móviles están enfocados a que su uso lleve aparejada una experiencia. Dicha intención constituye una de las claves de la gama alta, el segmento en el que más se palpa ese énfasis. El hecho de que Samsung haya establecido la denominación Ultra para referirse a los dispositivos que abanderan sus líneas premium remite al realce que busca promover. El Galaxy S21 Ultra 5G transmite en todo momento estas sensaciones.

Su condición de teléfono de primer nivel fluye en cuanto se tiene en las manos. La mirada va directa al módulo de las cámaras, ideado para que luzca y destaque (sobresale de manera literal) y que simboliza lo pretendido con el diseño. Lo elegante se conjuga con lo grande (el tamaño del ultra gran angular, del sensor principal y de uno de los teleobjetivos). El módulo sigue el canon estético apreciado en los Note20 y el Z Fold2. El elegante y seductor acabado mate contribuye asimismo a la sugerencia de la trasera, y además no deja huellas.

No se siente pesado pero, entiéndase el matiz, sí se nota su peso (227 gramos). Dentro de que no se trata de un móvil ligero, se maneja con comodidad y el acostumbramiento surge enseguida. En el lateral derecho figuran los botones físicos (volumen y desbloqueo), y en la parte inferior, el altavoz principal, el puerto USB tipo C y el compartimento para las SIM. Cabe indicar que el modelo prescinde del espacio para microSD y de la clásica toma de auriculares.

La imposibilidad de aumentar el almacenamiento mediante vía externa no importuna, ya que el S21 Ultra 5G tiene capacidad de sobra al comercializarse en versiones con 128, 256 ó 512 GB. El recorrido de las enormes configuraciones se manifiesta en paralelo en el rendimiento que aseguran los 12 ó los 16 GB de memoria RAM (esta última solo disponible con 512 GB).

Este Samsung Galaxy enseña una pantalla Dynamic Amoled 2X de 6,8 pulgadas. Al minimizar los bordes, en los laterales se genera un efecto curvo sutil y depurado que suma atractivo al carácter envolvente. Es cierto que al mover el móvil pueden verse las sombras en esos laterales, pero la cuestión no reviste importancia.

El panel, protegido con Corning Gorilla Glass Victus, ofrece una resolución WQHD+ (3200 x 1440), la cual puede reducirse en los ajustes (a FHD+ o a HD+), ya que la alta nitidez presenta la contrapartida del mayor uso de batería. No obstante, disfrutar de lo premium invita a mantenerla.

Lo mismo ocurre con la tasa de refresco de hasta 120 Hz, la cual depara una fluidez por la que da gusto navegar. La frecuencia de actualización se adecua de modo automático al tipo de contenido. Si se prefiere, en lugar de la frecuencia adaptable (entre 10 y 120 Hz) puede optarse por la estándar (60 Hz).

En la parte superior central de la pantalla se encuentra, perforada, la cámara para selfis, de 40 megapíxeles. El sistema de la trasera está compuesto por la cámara principal, de 108 MP, un ultra gran angular de 120 grados (12 MP) y dos teleobjetivos, ambos de 10 MP. El módulo se completa con el sensor láser (arriba a la derecha, el del punto rojo).

El apartado fotográfico y de vídeo exhibe recorrido. Más allá de la citada cámara de 108 MP, de funciones demandadas como el Modo Noche, el Modo Retrato y la cámara lenta (y superlenta) y de reclamos como el 8K y la edición profesional, el atractivo reside ante todo en la infinidad de opciones.

El factor anima a hacer pruebas y a descubrir, vía en la que uno de los puntos de interés reside en el zoom óptico de 3x y de 10x que permiten respectivamente los teleobjetivos. Sorprenden sus resultados. En cambio, el Space Zoom 100x, al margen de la curiosidad que suscita, resulta poco práctico y exige destreza para usarlo bien.

Este dispositivo integra una batería de 5.000 mAh (capacidad bastante extendida en el mercado) y contempla una carga rápida de 25W e inalámbrica 2.0. Su autonomía satisface, si bien no es de las prestaciones en las que uno más se detiene y además hubiera gustado una carga aun más rápida como la de otras marcas.

En este tema hay que mencionar el controvertido asunto del cargador, que como se sabe no viene incluido ‘gratis’ en la caja, más pequeña por ese motivo (tampoco se regalan los auriculares). Se vende por separado, si bien siempre puede reutilizarse el de un Galaxy anterior, solución por la que aboga Samsung con su medida. Para este análisis se ha usado el adaptador de un Galaxy A50, que ha funcionado sin problema dentro de que por razones lógicas ha conllevado largos tiempos de carga.

Al igual que sus hermanos pequeños, el S21 y el S21+, el modelo Ultra se fundamenta en el procesador propio Exynos 2100 y funciona mediante Android 11 (personalización One UI). En cuanto a la conectividad resaltada en su denominación completa, soporta redes 5G NSA y SA y admite Wi-Fi 6E. Como apunte, es el único de la familia compatible con S Pen.

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