Tecnología

Crean una escalofriante WebCam con forma de ojo humano que parpadea y te sigue con la mirada

Si ya de por sí algunas personas odian el contacto visual cuando están hablando y a muchos todavía nos cuesta acostumbrarnos a esta sociedad de las videollamadas sin sentirnos observados, no te preocupes, porque la cosa siempre puede ir a peor, o a mejor.

Uno no sabe muy bien como sentirse ante esta WebCam llamada EyeCam, por un lado es impresionante el trabajo de ingeniería que requiere esta réplica robótica del aspecto, textura y funcionamiento del ojo humano, pero el simple hecho de que haya sido posible crear eso y poder ver cómo interactúa con los seres humanos me hace sentir incómoda y me vienen dudas a la cabeza.

Bajo el eslogan de «Las WebCams son dispositivos familiares», Marc Teyssier elaboró el proyecto de investigación Eyecam en la Universidad de Saarland, Alemania.

Para su creador, el contacto visual que ejercen los ojos es crucial para la comunicación. A través de la mirada podemos trasmitir emociones como la tristeza o la felicidad. Estamos familiarizados con estas señales de interacción que influyen en nuestro comportamiento social.

Si bien las webcam comparten el mismo propósito que el ojo humano (ver), estas no trasmiten nada, no son expresivas ni afectivas como si es el ojo humano. El propósito de Eyecam es recupera los aspectos afectivos del ojo en la cámara.

Como se puede ver en el vídeo de presentación, el dispositivo no solo está diseñado para parecer un ojo, sino también para actuar como tal. Para que los movimientos se sientan creíbles y naturales, el dispositivo reproduce el comportamiento inconsciente fisiológico y el comportamiento consciente.

Como un humano, EyeCam siempre parpadea y los párpados se adaptan dinámicamente a los movimientos del globo ocular: cuando Eyecam mira hacia arriba, el párpado superior se abre ampliamente mientras que el inferior se cierra por completo. Esta webcam puede ser autónoma y reaccionar por sí sola a estímulos externos, como la presencia de usuarios frente a él, espeluznante.

El dispositivo está compuesto por seis servomotores posicionados de manera óptima para reproducir los diferentes músculos oculares. El control de estos motores se realiza con un Arduino Nano. Una pequeña cámara de alta resolución (720×60) se coloca dentro de la pupila. Esta cámara está conectada a una Raspberry Pi Zero y el ordenador la detecta como una cámara web convencional.

Pero esperad que eso no se queda ahí: su textura también es similar a la de un ser humano. Como en nuestro cráneo, la capa de piel se asienta sobre un caparazón duro. La piel realista se esculpió manualmente sobre él y luego se moldeó en silicona. Finalmente, se implantaron cabellos humanos en silicona para cejas y pestañas.

Al igual que nuestro cerebro, el dispositivo puede interpretar lo que sucede en su entorno con algoritmos de visión por ordenador para procesar el flujo de imágenes y detectar las características relevantes: EyeCam se pregunta: ¿Conozco esta cara? ¿Debería seguirla?

El propósito de este proyecto es especular sobre el pasado, presente y futuro de la tecnología. Porque por muy tétrico y poco ético que parezca, el ojo no deja de ser lo que es y de hacer lo que hacen otras Webcams. Desde la cámara de vigilancia nos observan en la calle, con los altavoces inteligentes nos escuchan y con la webcam de nuestro portátil nos miran constantemente. Pero estamos tan acostumbrados y nos han venido tan bien la necesidad de su existencia que ni siquiera nos la planteamos.

Sin duda, esta cámara web antropomórfica destaca los riesgos potenciales de ocultar las funciones de los dispositivos y desafía el diseño de los dispositivos convencionales.

El dispositivo plantea preguntas como: ¿De qué manera se puede reforzar la privacidad y mostrar al usuario que está siendo observado? ¿Cómo podemos diseñar dispositivos inteligentes para que estén presentes donde sea necesario, pero respetuosamente ausentes cuando no?, ¿Por qué ha hecho falta replicar un ojo humano para darnos cuenta de algo tan evidente?

Si al inicio de este artículo pensabas que su creador era un loco y no entendías el motivo de su invento, aquí tienes su verdadera intención: repensar la relación entre los seres humanos y los dispositivos de detección a través de un diseño novedoso.

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