Tecnología

El coronavirus hace emerger el ‘reparto a domicilio sin contacto’

La ya pandemia del coronavirus tiene visos de seguir creciendo. A pesar de todo, son momentos para seguir manteniendo la calma y apelar a la responsabilidad individual de cada uno.

Es una situación absolutamente excepcional que, por tanto, requiere de respuestas extraordinarias. Medidas de prevención contra el coronavirus de Wuhan, que pueden resultar exageradas en la actualidad, son imprescindibles –tal y como aseguran los especialistas– para contener una expansión que, ya de por sí, se prevé elevada.

Lavarse las manos con esmero y reiteradas veces, evitar los viajes que no sean imprescindibles, los lugares con aglomeración de personas y, en general, tener el mínimo contacto directo con otras personas, son las recomendaciones básicas de las personas conocedoras del tema.

Quien haga caso de las mismas, empezará a pasar más horas en casa de las habituales, y es muy previsible que eso haga crecer los pedidos a domicilio –algo que ya sucedió en China–. Por ello, las compañías de delivery están poniendo en marcha sistemas para realizar el reparto a domicilio sin contacto.

Son procedimientos que primero se generalizaron en el país asiático y que, como no puede ser de otro modo, se acabarán extendiendo al resto de territorios afectados por el coronavirus, como puede ser España.

Probablemente, el sistema más moderno de los varios que se han ideado sea el que puso en marcha la empresa china Meituan Dianping en el distrito Shunyi de Pekín. En primer lugar, los clientes –a través de la aplicación– realizan un pedido, entonces el sistema de distribución se lo asigna a un vehículo de entrega no tripulado –que funciona a 20 km/h–.

Este irá hasta el centro de distribución más cercano y cogerá el pedido para, por último, dejarlo en una estación de recogida donde lo tomará el cliente.

También en China, otras compañías –que están presentes en España– como KFC o Pizza Hut, obligan a sus repartidores a llevar mascarilla en el momento de la entrega y desinfectar sus manos y la bolsa en la que llevaban la comida. Por añadidura, evitarán el contacto en el momento de la entrega, y, para ello, cliente y repartidor quedarán en un lugar estipulado.

En el momento en el que llegue el cliente, el mensajero dejará la comida en el sitio que hayan marcado y se apartará, al menos, 10 pasos, para que sea recogido el paquete.

Similar al método anterior es el que han pergeñado empresas como Instacart o Postmates para hacer frente al coronavirus. En esta ocasión, es el cliente el que escoge el sistema de entrega a domicilio sin contacto. Puede optar por lo convencional, por hacerlo –por ejemplo– en la acera de delante o por permitir que el repartidor entre en su casa y deje el pedido allá donde se le indique.

Más pronto que tarde, este tipo de medidas tendentes a estandarizar un reparto a domicilio sin contacto para evitar contagios del coronavirus –y otras muchas que durante meses hemos visto en la distancia– llegarán a otros territorios. De momento, una compañía como Glovo ha establecido que no sea necesario que el cliente firme en la entrega del pedido.

Asimismo, Uber Eats en Estados Unidos da la opción al comprador de poner un comentario en la aplicación indicando si quiere que se le entregue el pedido como siempre o prefiere que se lo dejen en la puerta.

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