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La conquista del espacio en 2021: las misiones más relevantes que veremos los próximos meses

Por fin llegó Nochevieja y muchos pensaron que haríamos borrón y cuenta nueva: adiós crisis sanitaria, adiós problemas… o no. Obviamente, el 1 de enero pocas cosas cambiaron. Pero, en un planeta al que se le calculan unos 4.500 millones de años, ¿que son un puñado de meses desastrosos en comparación con toda su trayectoria? Además, no todo va a ser malo en 2021 -menos mal-.

Estos próximos meses nos esperan excitantes descubrimientos en lo que a la conquista espacial se refiere. Así que mejor abróchense los cinturones y vamos a despegar con buena cara hacia el futuro.

Es cierto que las aventuras en el espacio también se vieron afectadas por la crisis en el 2020 -como todo lo demás-. Algunas de las misiones que pudieron llevarse a cabo fueron brillantes: como que SpaceX envió astronautas al espacio o que China trajo rocas lunares a la Tierra. Pero, desafortunadamente, otras cosas no sucedieron. ¿Lo bueno? Muchas aún pueden suceder.

Empecemos con Marte, ese planeta vecino que siempre ha creado tanta expectación entre los terrícolas. En 2021 tenemos no una, ni dos, sino tres misiones espaciales muy relevantes en el planeta rojo. Cada una impulsada por un país diferente -Estados Unidos, China y Emiratos Árabes Unidos-, con ellas nuestra capacidad para estudiar lo que ocurre en tierras marcianas dará un salto gigantesco este año. Las tres misiones alcanzarán la órbita marciana en febrero.

Lanzado el 30 de julio de 2020, el rover Perseverance de la NASA llegará al planeta rojo el 18 de febrero. Si el aterrizaje sale bien, Perseverance será el quinto rover en llegar a Marte, siguiendo los pasos de Sojourner, Spirit, Opportunity y Curiosity. Un vehículo de seis ruedas y algo más de 1.000 kg de peso repleto de instrumentos con la tecnología más avanzada y cubierto de cámaras para no perdernos nada -lleva hasta 23 diferentes-.

Entre sus ‘cacharros’ incluye un dispositivo para monitorear el clima marciano, un espectrómetro ultravioleta para escanear la superficie a escalas microscópicas y un radar que penetra en el suelo. Pero el mejor sin duda es Ingenuity, un diminuto helicóptero que está a punto de convertirse en el primer vehículo aéreo que vuela sobre otro planeta.

De la misión de EAU no se conocen tantísimos detalles, probablemente porque a su departamento espacial le gusta un poco menos el bombo y el platillo que a la NASA. Lo que sí han hecho es poner en marcha una curiosa web para seguir la trayectoria de su llegada a Marte. En el momento de escribir este artículo quedaban más de 37 millones de kilómetros, de viaje de casi 500 millones.

Después de un trayecto de siete meses a una velocidad de 121.000 kilómetros por hora hasta alcanzar la órbita marciana, la sonda Hope llegará al planeta rojo para estudiar su atmósfera y su clima y ayudará a los científicos a responder preguntas atmosféricas, como por qué el planeta sufre una ‘hemorragia’ de hidrógeno y oxígeno.

La sonda ‘Hope’ es una nave espacial totalmente autónoma con tres instrumentos para medir la atmósfera de Marte. Pesa 1.350 kilos y tiene aproximadamente el tamaño de un SUV pequeño. Ha sido diseñada y desarrollada por ingenieros del Centro Espacial Mohammed Bin Rashid en colaboración con socios académicos de las universidades estadounidenses de Colorado, Arizona y Berkeley.

Por último, a finales de abril el cohete Long March 5 de China alcanzará nuestro planeta vecino con la nave Tianwen-1 cargada con un rover y un orbitador para analizarlo y explorarlo. Este rover, de unos 240 kilos de peso, explorará la superficie de Marte gracias a sofisticadas herramientas como un instrumento de espectroscopia para analizar la composición del suelo, otro de medición meteorológica para conocer más sobre el clima marciano, un detector de campos magnéticos o un radar de penetración de suelo para obtener una imagen de unos 100 metros debajo de la superficie.

Si bien las misiones de la NASA a Marte son comunes, esta será la primera vez que China y Emiratos Árabes Unidos obtengan una mirada de cerca al planeta.

La Luna nunca se pasa de moda. Nuestro satélite natural volverá a ser tendencia este 2021, después de un 2020 en el que también ha tenido su ratito de fama con la noticia de que alberga más agua de la que pensábamos y que esta agua está prácticamente en todas partes.

En julio, la empresa espacial privada Astrobotic Technology, con sede en Pittsburgh, lanzará su Peregrine Mission One para la NASA. La sonda de cuatro patas aterrizará en la cara noreste del lado visible de la Luna en una región llamada Lacus Mortis. Peregrine probará tecnología de navegación y aterrizaje y llevará cargamento para futuras misiones en la Luna, pero también tiene otro objetivo más poético: depositar el ADN del escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke -junto con el ADN y los restos cremados de otras personas-.

La empresa privada Intuitive Machines también lanzará un módulo de aterrizaje comercial, llamado Nova-C. Entre otras cosas, el módulo de aterrizaje lleva coches radiocontrol diseñados por estudiantes de secundaria de todo el mundo para echar carreras en la superficie lunar. Por supuesto, Elon Musk está en el ajo: se usará uno de los cohetes Falcon 9 de SpaceX para la misión.

La misión Chandrayaan-3 de India llevará un rover en el polo sur lunar. El lanzamiento está programado para finales de 2021, pero podría retrasarse hasta 2022. Con suerte, esta misión será mejor que Chandrayaan-2, en la que la sonda Vikram se estrelló en la superficie lunar tras un fallo de comunicaciones.

Todas las miradas, como es habitual, están puestas en la NASA y su programa Artemis. Este programa, el sucesor de Apollo, no solo comprenderá viajes a la Luna, Artemis tiene la intención de devolver a las personas a nuestro satélite natural de forma permanente, y la industria privada está involucrada.

El cohete Space Launch System (SLS) de la NASA es el que supuestamente llevará astronautas a la Luna en 2024 como parte del programa Artemis -y, finalmente, humanos a Marte-. Su lanzamiento inaugural está programado para noviembre, cuando el cohete pondrá en órbita una cápsula Orion sin tripulación.

Si 2020 ha sido un buen año para alguien, ese ha sido Elon Musk y sus principales empresas. SpaceX consiguió el pasado mes de mayo un hecho histórico: enviar por primera vez al espacio a astronautas en una nave desarrollada por una empresa privada.

Acabó el 2020 dejándonos boquiabiertos al conseguir alzar con éxito su Starship: El prototipo espacial de la nave que nos llevará a la Luna y Marte se elevó más de 12 km, apagó sus tres motores y consiguió planear. Aunque explotó al tocar tierra, fue misión cumplida.

A 2021 Musk le pide lograr poner en órbita su nave estelar de 50 metros de altura. La compañía también continuará entregando sus grandes lotes de satélites Starlink a través de sus cohetes Falcon 9, mientras SpaceX construye su constelación de internet de banda ancha.

La Crew Dragon de SpaceX puede haber devuelto las misiones tripuladas a suelo estadounidense, pero no es el único vehículo que la NASA espera usar para transportar astronautas hacia y desde la Estación Espacial Internacional. Boeing también tiene un vehículo, llamado Starliner, que tuvo una misión no tripulada fallida a la EEI en diciembre de 2019. El software de la nave espacial estaba plagado de errores, incluidos algunos que podrían haber llevado a la destrucción de la cápsula por completo. No fue el mejor momento de la compañía aérea…

Pero Boeing está rehaciendo su misión de prueba en marzo, después de haber revisado la totalidad del código de Starliner y ejecutar los sistemas a través de una serie de nuevas y rigurosas pruebas.

Si todo va bien, Starliner podría enviar humanos a la EEI a lo largo de este año. Y si no… el éxito de la nave espacial CrewDragon de SpaceX en 2020 significa que la NASA ya tiene una opción viable para llevar astronautas al espacio.

Las agencias espaciales están trabajando actualmente para elaborar misiones para ‘atacar’ asteroides que suponen una amenaza para nuestro planeta y poder desviarlos de su trayectoria.

Es el caso de la nave espacial DART, que será lanzada a mediados de este 2021 con el objetivo de colisionar contra Dimorphos, uno de los asteroides más peligrosos para la Tierra por sus características. DART pertenece a la misión Hera de la NASA en colaboración con la Agencia Espacial Europea (ESA).

Hay mucho más en la recámara, especialmente a medida que aumentan las ambiciones de la NASA de volver a la Luna y la industria espacial privada continúe creciendo más rápidamente que nunca.

Otros lanzamientos notables en 2021 incluyen el cohete New Glenn de Blue Origin con una primera etapa reutilizable, el cohete Vulcan de United Launch Alliance, un cohete Mitsubishi Heavy Industries H3 y el cohete Ariane 6 de Arianespace. Devolvemos conexión a la Tierra. Seguiremos informando.

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