Videojuegos

Cómo desinfectar los mandos de consola por el coronavirus

Tener unos mandos bien cuidados pueden suponer una enorme diferencia a la hora de disfrutar de un buen videojuego. Sean los estándar o más específicos para eSports más profesionalizados, como los volantes de los simracers, la limpieza y buen estado es más que aconsejable.

En el actual contexto, más aún. La desinfección es obligatoria, especialmente en caso de que lo usen niños que están estos días encerrados en casa y, por tanto, utilizan la videoconsola mucho más. Estos son los pasos que deben seguir los usuarios para mantener los mandos en perfectas condiciones y libres de bacterias, virus u hongos.

Una de las instrucciones básicas para contener el contagio de gérmenes es mantener las manos limpias en todo momento. Antes de coger el mando de la consola, conviene lavárselas para evitar que la suciedad y el sudor se impregnen en forma de grasa en los botones y los sticks.

Los gamers saben bien que los mandos son uno de los elementos más personales más indispensables. La sensibilidad de los botones, el calibrado o los extras que tengan (extensiones de los gatillos, pegatinas personalizadas, etc.) los hacen únicos. Es por ello que, normalmente, suelen prestarse muy poco.

Ahora se deben hacer más personales, por motivos de limpieza. Si sólo lo toca una persona, es menos probable que se impregne de cualquier agente externo que puede suponer foco de contagio.

Antes de entrar en una desinfección profunda, conviene pasar un trapo seco y limpio, o un paño de microfibras. Los propios manuales de instrucciones de las diferentes consolas así lo recomiendan. Una limpieza superficial ya elimina buena parte del polvo o pequeños epitelios que puedan quedarse de los últimos usos.

Para conseguir una correcta desinfección del mando, conviene tener a mano toallitas desinfectantes o impregnadas con alcohol isopropílico al 50-60%. En caso de no tener, una simple solución de agua con un poco de alcohol puede servir para humedecer (no completamente empapadas) un trapo limpio para pasarlo suavemente.

En ningún caso se debe sumergir el mando en ningún líquido, pero sí poniendo especial énfasis al frotar en los asideros y zonas donde las manos tienen más contacto. Una vez hecho, se secará con un trapo seco de nuevo.

Como ocurre con los teclados de un ordenador, la limpieza superficial no quita la porquería que se va acumulando en las juntas de los botones y los sticks. Para esta limpieza, más profunda, se pueden usar bastoncillos de algodón impregnados en una solución desinfectante (ver paso anterior) o un cepillo de dientes.

En toda la operación se requiere un extremo cuidado con las conexiones de carga y los auriculares. Especialmente los mandos más modernos son muy delicados en este punto, y aunque hay que limpiar y desinfectar a conciencia, el mando puede quedar inoperativo por un mal cuidado.

Una vez finalizada la sesión con la consola, conviene que los mandos queden correctamente guardados para la próxima partida. Bien en fundas (suelen venir con ellas en las propias cajas), bien en sus estaciones de carga, pero a resguardo. Cuanto menos contacto tengan con el exterior, más improbable es que se ensucien.

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